Idea central del capítulo
La química aparece en casi todas las actividades cotidianas: preparar alimentos, usar productos de limpieza, cargar un teléfono, llenar el tanque de combustible o comprender los materiales de una prenda. Su importancia se debe a que estudia cómo está formada la materia, qué propiedades tiene, cómo cambia y cómo esos cambios pueden describirse con observaciones, mediciones, modelos y símbolos.
1.1
La química en su contexto
La química se presenta como una ciencia central porque se conecta con la física, la biología, la medicina, la ingeniería, la ciencia ambiental, la geología, la ciencia de materiales, la nanotecnología, la astronomía y muchas otras áreas. Su lenguaje permite describir sustancias, reacciones, estructuras y transformaciones que aparecen tanto en la vida diaria como en la investigación científica.
Históricamente, la humanidad comenzó modificando materiales sin conocer su estructura interna: tallar piedras, cocinar, fabricar cerámica, obtener metales, preparar jabones, fermentar bebidas y extraer sustancias de plantas. Con el tiempo, esas prácticas se transformaron en una ciencia experimental que busca explicar el comportamiento de la materia mediante observaciones reproducibles.
Método científico
La química usa observaciones, preguntas, hipótesis, experimentos, leyes y teorías. Una hipótesis es una explicación tentativa; una ley resume regularidades observadas; una teoría es una explicación amplia, comprobable y bien fundamentada.
El capítulo también distingue tres dominios de trabajo. El dominio macroscópico incluye lo que puede observarse directamente, como el color, la masa, el volumen o el estado de una sustancia. El dominio microscópico describe partículas demasiado pequeñas para verse a simple vista, como átomos, moléculas, iones y electrones. El dominio simbólico usa fórmulas, ecuaciones, símbolos, gráficos y cálculos para representar lo que ocurre en los otros dos dominios. Por ejemplo, el agua líquida visible pertenece al dominio macroscópico; sus moléculas formadas por hidrógeno y oxígeno pertenecen al dominio microscópico; y la fórmula $H_2O(l)$ pertenece al dominio simbólico.
1.2
Fases y clasificación de la materia
La materia es todo aquello que ocupa espacio y tiene masa. En la Tierra se encuentra comúnmente en tres estados: sólido, líquido y gas. Un sólido tiene forma definida y volumen casi constante; un líquido tiene volumen definido pero adopta la forma del recipiente; un gas no tiene forma ni volumen definidos y se expande hasta ocupar todo el recipiente. También existe el plasma, un estado gaseoso con muchas partículas cargadas, frecuente en estrellas, rayos y dispositivos especiales.
La masa mide la cantidad de materia de un objeto. El peso, en cambio, es la fuerza gravitatoria que actúa sobre ese objeto. Por eso la masa de una persona no cambia al viajar a la Luna, pero su peso sí cambia porque cambia la gravedad.
Una idea fundamental es la ley de conservación de la materia: en un cambio físico o químico, la cantidad total de materia no cambia si se considera el sistema completo. En una reacción, los átomos no desaparecen: se reorganizan formando nuevas sustancias.
Sustancias puras
Tienen composición constante. Pueden ser elementos, si no se descomponen químicamente en sustancias más simples, o compuestos, si están formados por dos o más elementos combinados químicamente.
Mezclas
Contienen dos o más tipos de materia en proporciones variables. Una mezcla homogénea tiene composición uniforme; una mezcla heterogénea presenta composición variable de un punto a otro.
El capítulo introduce además los conceptos de átomo y molécula. Un átomo es la partícula más pequeña de un elemento que conserva sus propiedades químicas. Una molécula está formada por dos o más átomos unidos por enlaces químicos. Puede estar compuesta por átomos iguales, como $O_2$, o por átomos diferentes, como $H_2O$ o $CO_2$.
1.3
Propiedades físicas y químicas
Una propiedad física es una característica que puede observarse o medirse sin cambiar la composición química de la sustancia. Ejemplos: color, densidad, dureza, punto de fusión, punto de ebullición y conductividad eléctrica. Un cambio físico altera el estado, la forma o alguna propiedad observable, pero no transforma la identidad química de la sustancia. La fusión del hielo, la evaporación del agua o la disolución de azúcar en café son cambios físicos.
Una propiedad química describe la capacidad de una sustancia para transformarse en otra. Ejemplos: inflamabilidad, toxicidad, acidez, reactividad y tendencia a oxidarse. Un cambio químico produce materia diferente de la inicial: la combustión de una cerilla, la oxidación del hierro, la digestión de alimentos o la cocción de carne son ejemplos.
Las propiedades también se clasifican en extensivas e intensivas. Las extensivas dependen de la cantidad de materia, como masa, volumen o calor total. Las intensivas no dependen de la cantidad de muestra, como temperatura, densidad o punto de ebullición. Esta diferencia es muy útil para identificar sustancias y comparar muestras.
1.4
Mediciones
La química necesita mediciones para describir de manera cuantitativa la materia y sus transformaciones. Toda medición comunica tres elementos: un número, una unidad y una incertidumbre. Sin unidades, un número puede ser ambiguo o incluso peligroso; no es lo mismo una dosis de 100 mg que una de 100 g.
El sistema más usado en ciencias es el Sistema Internacional de Unidades. Algunas unidades base son metro $(m)$ para longitud, kilogramo $(kg)$ para masa, segundo $(s)$ para tiempo, kelvin $(K)$ para temperatura, amperio $(A)$ para corriente eléctrica, mol $(mol)$ para cantidad de sustancia y candela $(cd)$ para intensidad luminosa.
También se usan unidades derivadas. El volumen mide el espacio ocupado por un objeto; puede expresarse en $m^3$, $L$, $mL$ o $cm^3$. La densidad relaciona masa y volumen, y se calcula como:
En sólidos y líquidos es frecuente usar $g/cm^3$ o $g/mL$; en gases, $g/L$. La densidad permite comparar materiales y también identificar sustancias cuando se conoce su masa y su volumen.
1.5
Incertidumbre, exactitud y precisión de las mediciones
No todas las cantidades se conocen del mismo modo. Los números obtenidos por conteo o por definición son exactos; por ejemplo, 12 huevos en una docena o 1000 g en 1 kg. En cambio, las cantidades medidas poseen una incertidumbre asociada, porque dependen del instrumento y del procedimiento.
Las cifras significativas son todos los dígitos conocidos de una medición, incluido el último dígito incierto estimado. Indican cuánta confianza razonable se tiene en el valor informado. En una probeta graduada, por ejemplo, el observador estima el último dígito según la escala disponible y la posición del menisco.
Reglas básicas de cálculo
En sumas y restas, el resultado se redondea al mismo número de decimales que el dato menos preciso. En multiplicaciones y divisiones, se redondea al mismo número de cifras significativas que el dato con menor cantidad de cifras significativas.
La exactitud indica qué tan cerca está una medición del valor verdadero o aceptado. La precisión indica qué tan parecidas son entre sí varias mediciones repetidas. Un conjunto de datos puede ser preciso pero no exacto, exacto pero poco preciso, ambas cosas o ninguna.
1.6
Tratamiento matemático de los resultados de las mediciones
Muchas cantidades no se miden directamente, sino que se calculan a partir de otras. Por ejemplo, la rapidez media de un corredor se obtiene dividiendo la distancia recorrida por el tiempo empleado:
El capítulo introduce el análisis dimensional, también llamado método de factores de conversión. La idea central es que las unidades se tratan algebraicamente igual que los números: se multiplican, se dividen y se cancelan. Esto permite convertir unidades y verificar si un cálculo está bien planteado.
Un factor de conversión es una relación entre dos cantidades equivalentes expresadas con unidades diferentes. Por ejemplo, como $1\,in = 2{,}54\,cm$, se puede usar $\frac{2{,}54\,cm}{1\,in}$ para convertir pulgadas a centímetros, o su inverso para convertir centímetros a pulgadas.
El tratamiento matemático también incluye conversiones de temperatura. Las escalas Celsius y Fahrenheit no tienen el mismo cero, por eso la conversión no consiste solo en multiplicar por un factor: también hay que sumar o restar una constante. La escala kelvin es absoluta y se relaciona directamente con la escala Celsius.
Ecuaciones clave
Densidad
$$\rho = \frac{m}{V}$$
Volumen de un cubo
$$V = a^3$$
Rapidez media
$$v = \frac{d}{t}$$
Celsius a Fahrenheit
$$T_F = \frac{9}{5}T_C + 32$$
Fahrenheit a Celsius
$$T_C = \frac{5}{9}(T_F - 32)$$
Celsius y kelvin
$$T_K = T_C + 273{,}15$$
Tabla de repaso rápido
| Concepto | Idea esencial | Ejemplo |
|---|---|---|
| Sustancia pura | Composición constante. | Agua pura, oxígeno, cloruro de sodio. |
| Mezcla homogénea | Composición uniforme. | Aire, solución de sal en agua. |
| Mezcla heterogénea | Composición no uniforme. | Granito, ensalada, aceite con vinagre. |
| Cambio físico | No cambia la identidad química. | Fusión, evaporación, disolución. |
| Cambio químico | Produce sustancias nuevas. | Combustión, oxidación, digestión. |
| Propiedad intensiva | No depende de la cantidad de muestra. | Densidad, temperatura, punto de ebullición. |
| Propiedad extensiva | Depende de la cantidad de materia. | Masa, volumen, calor total. |